Los símbolos episcopales de Don José Luis

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En la ordenación el nuevo Obispo recibe los signos episcopales. El anillo que es símbolo de la alianza esponsal con la Diócesis. Indica la fidelidad del Obispo a la Iglesia y su deseo de vivir en unidad interior y exterior de corazón y de obras.

La mitra simboliza la santidad que debe sobresalir en el Obispo como ejemplo para sus diocesanos.

El báculo es el signo de la misión de pastor de su pueblo que le encomienda el Señor.

CRUZ PECTORAL

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El pectoral es la cruz que cuelga del pecho con una cadena, signo de que Jesús debe estar en su interior y ser el dueño de su corazón para representarlo. Recuerda la Pasión del Señor, como momento supremo de su entrega por la redención del mundo. El obispo, al portar siempre sobre sí la cruz bendita, se siente invitado a hacer suyas las palabras de San Pablo: “Estoy crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí” (Ga 2, 19).

LA MITRA

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La mitra es el tocado o prenda con que los obispos, arzobispos, cardenales y el papa cubren su cabeza durante los oficios litúrgicos. El ritual de la ordenación es suficientemente explícito cuando dice al nuevo obispo en el momento en que le impone la mitra: “brille en ti el resplandor de la santidad, para que, cuando aparezca el Príncipe de los pastores, merezcas la corona de gloria que no se marchita”. Tengamos en cuenta que la autoridad en la Iglesia no está ligada infaliblemente a la santidad. Una cosa es tener la máxima autoridad en la Iglesia y otra cosa es ser santo. La Iglesia le recuerda al obispo que la auténtica corona, no es la de los reyes, que simboliza el poder en este mundo, sino la corona de santidad. Por lo tanto, la mitra es un recuerdo de que la autoridad y la santidad pueden fundirse.

Los Obispos se ponen la mitra en los momentos más significativos de las celebraciones que presiden, como la entrada y la salida, la homilía y la bendición final, mientras que no lo hacen, por ejemplo, delante del Santísimo expuesto.

BÁCULO

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El báculo pastoral es un cayado que llevan los obispos como signo de su función pastoral y que se le entrega en su consagración. El Báculo es el signo exterior de la tarea pastoral del obispo, quien en nombre de Cristo apacienta a la Iglesia de Dios. Llevando en su mano el cayado del pastor, el obispo debe de congregar el rebaño que le ha sido encomendado, conduciéndolo con actitud de servicio y distinguiéndose por su espíritu de amor y de preocupación para con todos.

El obispo recibe el báculo el día de su ordenación, como uno de los signos explicativos de su ministerio: “por la entrega del báculo pastoral, se pone de manifiesto su función de regir la Iglesia que le ha sido encomendad (Ritual 26.) Cuando lo recibe escucha estas palabras: “Recibe el báculo, signo del ministerio pastoral, y cuida de todo el rebaño que el Espíritu Santo te ha encargado guardar, como pastor de la Iglesia de Dios”. El obispo porta el báculo en la mano, cuando preside una celebración solemne de su comunidad, en la procesión de entrada, durante la proclamación del evangelio y para la bendición final.

CÁTEDRA

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La palabra “cátedra” se aplica sobre todo a la sede del obispo en su iglesia, que se llama “catedral” por contener la cátedra del obispo, como iglesia madre de todas las demás de la diócesis. Desde ella, situada de modo que pueda ver y ser visto por su comunidad, preside y predica el obispo en el presbiterio. Tal vez es el símbolo más antiguo del ministerio episcopal, de su magisterio y de su autoridad pastoral. En ella normalmente sólo toma asiento el obispo propio, o alguien a quien él se lo conceda. Los demás, cuando presiden la eucaristía en la Catedral, lo hacen desde otra sede.

En la Ordenación de un obispo, si tiene lugar en la iglesia catedral de su diócesis, uno de los gestos más expresivos de la inauguración de su ministerio es la toma de posesión de su cátedra.

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